París – Día 2: Caminata mañanera, Museo del Louvre y paseo por el Sena

París - Día 2: Caminata mañanera, Museo del Louvre y paseo por el Sena
Domingo 25 de noviembre de 2018.

Comenzamos el segundo día de nuestra aventura en París cargados de energía tras un sueño reparador. Descansamos más de lo que hubiéramos podido imaginar, quién iba a pensar que en esa cama se dormiría tan bien….

Bien temprano nos dirigimos dando un paseo a desayunar a Le Pain Quotidien – Marais. Por el camino paramos a ver la Plaza de los Vosgos, muy tranquila a estas horas. Tras salir del pequeño parquecito que alberga en su interior, callejeamos por el barrio Marais hasta nuestro destino. Este barrio sería equivalente al Chueca parisino, con multitud de decoración y referencias al colectivo LGTB.

¡La verdad es que nos encantó! Los pasos de peatones pintados, las fachadas y el colorido le dan un toque genial.

Paraguas de colores en Marais, París
Paraguas en Marais

Una vez en la cafetería, descubrimos que los desayunos y meriendas en París son realmente caros comparado con Madrid. Pagamos de media entre 20 y 30€ por desayunar los dos cada día. Eso sí, suelen ser desayunos bastante currados, con buen café y equilibrados. Suelen incluir cereales, fruta, aguacate, yogur, granola, …

Desayuno en Le Pain Quotidien, Marais.
La parte golosa del desayuno…

En esta ocasión nos decantamos por un croissant con jamón y queso, un gofre con plátano y chocolate, un par de cafés y yogur con fruta, semillas y chocolate para compartir.

Desayuno en Le Pain Quotidien, Marais.
¡Y la parte sana!

Ya despiertos y con el estómago lleno, arrancamos hacia nuestra primera parada del día, la fachada del Ayuntamiento de París. Está bastante cerca de la cafetería así que llegamos en un momento caminando.

La fachada del ayuntamiento es espectacular. Además de resultar imponente arquitectónicamente, está decorada con esculturas de personajes célebres. Entre ellos destacan Foucault, Lavoisier, Rousseau, Voltaire, …

Desde allí, nos movimos en metro hasta el Jardín de las Tullerías, parada Tuileries. Nos gustó mucho el pequeño mercado que encontramos en el lateral del jardín, nada más entrar desde el metro. Había bastantes puestos de comida, recuerdos e incluso atracciones para los más pequeños.

Nota: Posteriormente descubrimos que se trataba del Marché de Noël des Tuileries. Sustituye al antiguo mercadillo de Navidad que se colocaba en los Campos Elíseos. Permaneció abierto del 24 de noviem­bre de 2018 al 6 de enero de 2019.

Después de dar una vuelta por los puestos, nos acercamos a ver la fachada del Louvre desde lejos. Nos sirvió como aperitivo a la visita que teníamos programada para la tarde. Tomamos unas fotos con la pirámide y el tremendo edificio de fondo y atravesamos tranquilamente el Jardín de las Tullerías hacia el sentido contrario, dirección Plaza de la Concordia.

Obelisco y fuente de la plaza de la concordia, con un coche de época. París
La enorme Plaza de la Concordia

Una vez en la plaza, nos encontramos con que había montado un escenario con una cúpula enorme. La verdad es que afeaba un poco la imagen, pero pudimos disfrutar igualmente del obelisco, la fuente y la plaza. Reseñable también el caos que supone cruzar entre tanto coche para tratar de conseguir una buena vista.

Si observamos desde la fuente podemos ver al fondo de la Rue Royale nuestra siguiente parada, La Madeleine. Esta iglesia nos llamó muchísimo la atención por su aspecto semejante a un templo griego. Es algo totalmente distinto a lo que estamos acostumbrados en este tipo de edificios.

Iglesia de la Madeleine, París.
¿La Madeleine o un templo griego?

Una vez subidas las escaleras de entrada, su interior tampoco defrauda. Destacan el órgano y las cúpulas, que no son visibles desde fuera. Además, la entrada a la iglesia es gratuita, con lo que no hay excusa para no conocerla.

Al salir de la iglesia y volver a la Plaza de la Concordia, nos esperaban los Campos Elíseos, que fuimos recorriendo sin prisa hasta llegar al Arco del Triunfo.

En este paseo pudimos ver el contraste entre la decoración navideña de las tiendas y la propia avenida, y los destrozos ocasionados por los chalecos amarillos el día anterior: Vehículos quemados, escaparates rotos, pintadas en fachadas, mobiliario urbano destrozado, … Es una pena que se dé esa imagen para protestar, al final a quien afecta es al ciudadano.

Arco del Triunfo, París
Arco del Triunfo

Finalmente llegamos a la plaza Charles de Gaulle, donde se sitúa el Arco del Triunfo. Usamos el paso subterráneo para llegar al mismo, compramos las entradas en taquilla (12€ tarifa general, gratuito para europeos menores de 25 años), y salimos a la superficie ya en la parte central de la rotonda.

Se puede (y debe) subir al mirador del Arco, previo paso por unas pocas escaleras. Las vistas que se consiguen de los Campos Elíseos son únicas.

Vistas de los Campos Elíseos desde el Arco del Triunfo, París
La enorme avenida a nuestros pies

También destaca el trazado de la ciudad que se puede ver desde este punto, en el que confluyen muchas de las grandes avenidas. Tampoco queremos dejar de recomendar las vistas de La Défense, el moderno barrio de negocios, ni de Montmartre o la Torre Eiffel.

Vistas del barrio de Montmartre desde lo alto del Arco del Triunfo, París
Montmartre y el Sagrado Corazón
La Torre Montparnasse junto a la Torre Eiffel, desde el Arco del Triunfo, París
Las dos torres de París

La idea que teníamos después era llegar hasta Trocadéro para ver de nuevo la Torre Eiffel de día y subir tras la mala suerte del día anterior. Comenzamos a caminar por la avenida Kléber, que une el Arco del Triunfo con nuestro destino, a la vez que buscábamos algún sitio para coger comida y seguir el trayecto.

Finalmente no encontramos nada que nos convenciera así que nos tomamos un croque monsieur y un crèpe en Les Gourmandises du Trocadéro, en la misma plaza de Trocadéro. La calidad fue bastante justita pero nos moríamos de hambre y nos apañaba.

Torre Eiffel desde Trocadéro, París
La Torre Eiffel

Continuamos nuestro camino hacia la Torre Eiffel cruzando el Sena, pero nos llevamos de nuevo una decepción ya que la cola que había para subir era interminable. Al haber cerrado la torre el día anterior se acumuló mucha gente y no estábamos dispuestos a esperar tantísimo tiempo. ¡Quedará pendiente para nuestra próxima visita a París!

Por suerte la manifestación del fin de semana no volvió a afectarnos en todo el viaje, y pudimos disfrutar del resto de lugares sin problema.

La última parada que teníamos prevista en nuestro itinerario era el Louvre. No somos especialmente admiradores de los museos de este tipo como para pasar un día completo dentro, pero sí queríamos conocer las obras más importantes y dar una vuelta durante algunas horas por su laberinto de pasillos. Nos dirigimos hacia allá en metro (¡bendito descanso sentarnos un ratito!).

Pirámide del Museo del Louvre, París
La pirámide del Louvre, espectacular

Al llegar y salir a la plaza de la pirámide de cristal nos empezaron a asaltar varios vendedores ambulantes. No sabíamos a ciencia cierta la validez de las entradas que ofrecían, así que optamos por seguir nuestro camino. Esperamos la poca cola que había y compramos las entradas en taquilla, tras pasar el control y descender. El precio de las entradas fue de 17€, Laura pasó gratis por ser menor de 26 años.

Consejo: Informaos bien de las tarifas si sois menores de 26 años. Como estáis viendo y aún veréis, muchísimos sitios son gratuitos o con tarifa reducida. Para ello podéis consultar nuestro post Guías de viaje de París.

Decidimos ver La Gioconda, por supuesto, además de las zonas de Egipto, Mesopotamia y Babilonia. La verdad es que nos gustó mucho todo, tienen cosas bastante impresionantes y el edificio por dentro es espectacular. La cantidad de salas y pasillos que tienen repletos de obras de todo tipo, para todos los gustos, es una locura.

Escultura del Museo del Louvre
Escultura del Louvre, geniales los detalles de la serpiente

Deambulamos por distintas zonas, viendo algunas esculturas y encontrando muchos artistas dibujando sus bocetos por todas partes. Muy interesante el museo, de verdad, incluso para los que no os consideréis amantes del arte. Estuvimos allí hasta que nos echaron porque iban a cerrar.

Como aún era bastante temprano, decidimos añadir una última actividad al día, que inicialmente no teníamos prevista: un paseo en barca por el Sena. Para hacer tiempo, buscamos una cafetería o pastelería para merendar por la zona. Terminamos en Eric Kayser – Bac, que tenía buenas críticas en Google Maps y FourSquare. Allí nos atendió una española super agradable, nos recomendó algunos de sus dulces, y estuvimos descansando y buscando información de los paseos en barca durante un buen rato.

Merienda en Eric Kayser - Bac
Merienda para reponer fuerzas

Nuestra búsqueda de información nos llevó a decantarnos por Vedettes du Pont Neuf (Enlace externo). Nos venía muy bien su localización, y tienen además muy buenas críticas. Os adelantamos desde ya que sumamos la nuestra. Reservamos los tickets en el momento por internet (10€/persona) y fuimos hacia el punto de encuentro.

Consejo: Comprad las entradas del crucero por internet, ¡son más baratas que en taquilla! (10€ en lugar de 14€)

Para llegar, hay que caminar pegado al Sena hacia la Île de la Cité, y cruzar por el primer puente que lleva a ella, el Pont Neuf. Una vez en la isla hay indicaciones para llegar al embarcadero, pero por si vais con prisa os decimos que nada mas pasar la estatua de Enrique IV a caballo hay que bajar por las escaleras que tenemos a mano izquierda.

El paseo en barco es MUY recomendable para tener una vista diferente de París. Nosotros fuimos prácticamente solos, únicamente con la guía comentando los distintos edificios a ambos lados del río, sus puentes, etc.

Las explicaciones las dan en francés e inglés, aunque tienen una aplicación gratuita con grabaciones en distintos idiomas. La duración del viaje es de una hora aproximadamente.

Consejo: Descargad la aplicación para escuchar las explicaciones en español.

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Aunque pueda parecer una turistada, recomendamos muchísimo que lo hagáis y a ser posible de noche. Se tienen unas vistas bastante distintas y espectaculares desde el río, con todas las luces, sobre todo de la Torre Eiffel y su espectáculo al pasar por ella (recordamos, a cada hora en punto). Un momento mágico que no se olvida fácilmente.

Con esta preciosa imagen en la retina, únicamente nos quedaba cenar. Escogimos de nuevo un restaurante cercano al alojamiento, en Bastille, pero en este caso una recomendación que llevábamos desde Madrid: Frog Revolution. Es un sitio pequeño y un poco escondido, especializado en hamburguesas increíbles y cerveza artesana, una pasada la verdad. Riquísimo todo y muy buen servicio y precio, quedamos encantados y os lo recomendamos.

Cena en Frog Revolution, París
Hamburguesas de Frog Revolution, ¡deliciosas!

Tras cenar, y convencidos de que se nos iba a caer alguna pierna en el camino a casa, una ducha y a dormir, que el día ha sido largo y muy intenso!


Os dejamos a continuación el mapa del segundo día. Recopila sitios de interés, restaurantes, rutas a pie y en transporte público. Haciendo click en cada punto se puede ver la dirección exacta y datos de contacto de cada lugar.



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