París – Día 3: Île de la Cité, tour y otra caminata

París - Día 3: Île de la Cité, tour y otra caminata
Lunes 26 de noviembre de 2018.

La paliza al gran paseo por París del día anterior pasó factura, y nos despertamos bastante más tarde de lo que queríamos. Para acompañar, teníamos ambos unas ampollas en los pies importantes.

Esto nos obligó por un lado a pasar por una farmacia y tratar de ponerle solución, y por otro lado a cambiar un poco los planes del día para adecuar el horario.

El planteamiento original de la mañana incluía un buen paseo por el barrio latino, ver la zona de la Universidad de la Sorbona, el Panteón, … También queríamos hacer las visitas típicas en la Île de la Cité, pero nos tuvimos que quedar únicamente con esta última parte para cuadrar horarios.

Tras conseguir unos apósitos para las ampollas (bendita maravilla, por cierto), nos dirigimos a desayunar rápidamente en McDonalds, para tratar de perder el menor tiempo posible. El desayuno no fue nada del otro mundo como esperábamos, pero era la opción más rápida. Inmediatamente después tomamos el metro hasta Cité y nos dirigimos a nuestra primera parada.

El Sena y Notre Dame, París
Vistas acercándonos a Notre Dame

La conocida silueta de Notre Dame se alzaba ante nosotros, custodiada por sus espectaculares gárgolas. A su alrededor, se arremolinan los turistas y las palomas, a cada cual en mayor cantidad.

Nota: Frente a Notre Dame suele haber gente que intenta que firmemos hojas de teórica ayuda hacia asociaciones. Hay que tener cuidado con esto ya que es su estrategia para conseguir despistarnos y dejarnos sin móvil o cartera en un santiamén. Avisados quedáis porque siempre rondan la zona.

Catedral de Notre Dame
La Catedral de Notre Dame

En esta ocasión echamos en falta a las míticas ratas que habitan en los jardines frente a Notre Dame, seguramente espantadas por el frío de noviembre.

La visita al interior de la catedral es gratuita, y por supuesto merece mucho la pena. Destaca el órgano, que es espectacular, así como los rosetones.

Rosetón de la Catedral de Notre Dame
Uno de los rosetones de la Catedral. La foto no representa lo bonito que es

Al salir de Notre Dame recomendamos bordear por la derecha y coger turno para la subida a los tejados para ver las gárgolas. En este caso se paga una entrada de 10€, siendo gratuito para los residentes europeos menores de 26 años.

Funciona por un sistema de cola virtual que te asigna un horario para que no tengas que quedarte esperando. Como en nuestro caso teníamos aproximadamente una hora, nos fuimos a visitar el otro punto de interés de la isla, la Sainte Chapelle.

Consejo: Puede ser interesante sacar hora para subir a los tejados antes de entrar a Notre Dame, para ir haciendo tiempo mientras visitamos la catedral.

La Sainte Chapelle se encuentra justo al otro lado de la isla de la ciudad, a pocos minutos a pie de Notre Dame. Para entrar, hay que hacer cola ir como si quisiéramos pasar al palacio de justicia, a la izquierda del patio.

Tras el control de seguridad salimos a un patio interior, desde donde ya se accede a la visita tras volver a hacer cola. El precio es de 9€, de nuevo gratuito para europeos menores de 26.

Sainte Chapelle, París
Planta inferior de la Sainte Chapelle

Es una visita bastante rápida e interesante, con una diferencia espectacular entre ambas plantas de la capilla, ¡imprescindible!

La primera planta tiene los techos bajos y coloridos. Cuesta imaginar que al subir a la planta superior ésta vaya a tener la altura que tiene, con esas vidrieras espectaculares.

Sainte Chapelle, París
Planta superior de la Sainte Chapelle

Como se iba acercando la hora de subir a los tejados, nos fuimos de nuevo hacia Notre Dame y esperamos hasta que nos permitieron subir. La entrada se paga en este momento y no en la reserva previa.

Tras una eterna subida por una escalera de caracol de piedra, llegamos a la primera parada, a media altura.

Vistas desde Notre Dame, planta intermedia
La gárgola vigilando París

Desde aquí las vistas ya impresionan, hay que moverse por un pasillo bastante estrecho y se ven muy muy bien las gárgolas. Es una pena la red y las verjas que hay por todo el perímetro, ya que afean mucho las vistas y fotos pero entendemos que la seguridad es lo primero.

Gárgolas de Notre Dame, París
Algunas de las gárgolas de Notre Dame
Gárgola de Notre Dame, París
Gárgola de Notre Dame

Tras un ratito en esta parada intermedia se puede subir aún más arriba, donde tenemos una vista panorámica aún mejor, aunque en nuestro caso la niebla impedía que se viera todo lo bien que debería.

Vistas desde la parte superior de Notre Dame
Preciosas vistas, aunque escondidas por la niebla

Es interesante también la zona del campanario, donde había una exposición de Víctor Hugo. Desconocemos si la exposición estaba de forma temporal o permanente.

Se nos echaba encima la hora de inicio del Tour de Sandemans (Enlace externo), así que en cuanto terminó la visita salimos pitando hacia la fuente de Saint-Michel. Al llegar cogimos unos bocadillos y unos macarons en Croissant Doré, a la vuelta de la esquina por la izquierda de la fuente. Estábamos realmente hambrientos así que nos supieron riquísimos.

Mientras comíamos empezamos con el Tour, acompañados de nuestro guía Lucas. Estuvimos tres horas pateando una buena parte de Paris: Barrio latino, ambas islas, zona del Louvre, … Terminamos encantados con todo lo que vimos y aprendimos, y el guía lo hizo muy ameno. ¡Totalmente recomendable!

Como siempre os animamos a que intentéis hacer este tipo de tours en las ciudades a las que viajéis. Suelen ser increíbles y ayudan mucho a entender la historia y a conocer la ciudad. No vamos a comentar nada de lo que se habla en el tour para mantener la magia y que lo disfrutéis tanto como nosotros.

Museo del Louvre, París
Museo del Louvre anocheciendo

Terminamos al otro lado del Sena, ya anocheciendo, junto al Jardín de las Tullerías. Tras tomar algunas fotos, desde allí nos dirigimos a pie hacia la Plaza Vendôme. La plaza estaba super bonita, ya que se mezclaba el ambiente lujoso con el navideño, dándole un aspecto muy peculiar, mucho más chulo de lo que recordaba de mi anterior visita.

Desde allí, con ganas de un café y algo para merendar, comenzamos a callejear acercándonos poco a poco hacia el Museo Pompidou.

Merienda en Pret a Manger
Cogiendo fuerzas…

Encontramos un sitio que resultó ser una cadena que nos gustó bastante, Pret a Manger, en el que descansamos las piernas un buen rato y probamos un par de dulces acompañados de un café calentito.

Continuamos nuestro camino pasando por casualidad frente a la Galería Vivienne, y tras un buen paseo acabamos frente al moderno Museo Pompidou, con su fachada que me recuerda a una gran jaula para hamsters con sus característicos tubos.

Museo Pompidou, París
El Museo Pompidou

Ya era tarde, así que únicamente lo vimos por fuera y nos dirigimos tranquilamente hacia el apartamento para darnos una ducha y salir a cenar.

El restaurante elegido para esa noche fue Fujiyaki, un gran acierto por la calidad de la comida y el trato. ¡Somos muy amantes de la comida japonesa y el sushi y nos encantó! Os dejamos algunas fotos de los platos para poneros los dientes largos.

Sopa miso y tempura de langostinos en Fujiyaki
Sopa miso y tempura de langostinos
Brochetas variadas y arroz en Fujiyaki
Brochetas variadas y arroz
Sushi en Fujiyaki
Y al fin, ¡sushi!

Una vez cenados, tras otro largo día de caminatas y visitas nos fuimos a dormir, cada vez con la sensación más clara de que París es una pasada.


Os dejamos a continuación el mapa del tercer día. Recopila sitios de interés, restaurantes, rutas a pie y en transporte público. Haciendo click en cada punto se puede ver la dirección exacta y datos de contacto de cada lugar.



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