París – Día 4: Ópera, Montmartre, fondues y biberones

París - Día 4: Ópera, Montmartre, fondues y biberones
Martes 27 de noviembre de 2018.

Esta vez sí que comenzamos el día levantándonos a una buena hora. Nos quedaban varias cosas aún por ver en París, así que nos pusimos en marcha temprano.

La noche anterior, antes de dormir, estuvimos buscando por Foursquare, Tripadvisor y Google Maps algún sitio para desayunar cerca de nuestro alojamiento. En nuestra investigación nos topamos con Fragments.

Fragments es una pequeña cafetería con unas puntuaciones espectaculares, totalmente merecidas a nuestro parecer tras nuestra visita. El café estaba buenísimo, preparado con decoración y mimo al momento. Probamos también el porridge, una cookie y un yogur con fruta y granola y nos encantó todo.

El precio fue parecido a Le Pain Quotidien, alrededor de 20-25€.

Desayuno en Fragments, París
Rico desayuno para coger fuerzas

Al salir nos dirigimos en Metro hasta Ópera Garnier, para encontrarnos con la primera parada del día, el Palacio Garnier.

Escogimos realizar la visita por libre, para no tener que esperar horario de un tour guiado y poder pasear a nuestro aire por el palacio. Creemos que fue un acierto hacerlo de esta manera. El precio de la entrada fue 11€ para la entrada normal, y 7€ para la reducida para menores de 26 años.

Sala dorada del Palacio Garnier
Sala de espera dorada

El palacio por dentro es absolutamente espectacular, sobre todo su imponente escalinata, así como la sala dorada, muy ostentosa y lujosa. También destacan el patio de butacas y el escenario, coronados por la pintura del techo, que parece no encajar con el estilo del resto del palacio.

Nos encantó también seguir la historia del Fantasma de la Ópera, de Gaston Leroux, buscando el famoso palco número 5.

En mi anterior visita a París no entré en el palacio, y desde ahora lo recomiendo sin ninguna duda. La visita toma alrededor de una hora o una hora y media y merece mucho la pena.

Tras salir del palacio, caminamos unos poco metros hasta las Galerías Lafayette. Las tiendas en sí no resultan muy diferentes a las que podemos encontrar en un Corte Inglés de Madrid, pero en este edificio hay dos cosas que en nuestra opinión sí que son recomendables.

La primera de ellas es la cúpula interior. Impresiona que algo así se pueda encontrar en un edificio comercial, la verdad. Además, por las fechas de nuestro viaje, todo estaba decorado con motivos navideños, lo que le daba un toque especial.

Decoración navideña en Galerías Lafayette, París
Decoración navideña en Galerías Lafayette

La segunda cosa que hace que la visita a las galerías sea recomendable es su terraza. Para nosotros es una de las dos mejores maneras, junto a otra que comentaremos más tarde en este mismo post, de ver una buena panorámica de París sin tener que pagar.

Únicamente hay que subir hasta el último piso de las galerías y salir al exterior. Además, si queremos podemos parar allí a comer o tomar algo. En nuestro caso había bastante niebla, así que no tenemos ninguna foto que merezca la pena enseñar.

La siguiente visita que teníamos planeada era el barrio de Montmartre. Decidimos una vez más no tomar el metro y disfrutar de las calles, edificios y rincones de esta preciosa ciudad.

Caminamos de esta forma durante un buen rato, y como la hora de comer se nos echaba encima nos dirigimos directamente a Le Relais Gascon. Creo que puedo afirmar sin duda que éste se convirtió en uno de mis restaurantes favoritos de París.

Ensalada en Le Relais Gascon
Tremenda ensalada

Una de sus especialidades son unas gigantescas ensaladas en las que tiene cabida cualquier ingrediente que puedas imaginar. En mi caso, entre otros, patatas fritas, bacon, jamón, queso, … En el caso de Laura, queso de cabra, pan, bacon, patatas, …

He de decir que somos muy fans de las ensaladas y éstas eran de tal tamaño y consistencia que a duras penas terminamos con ellas.

Pagamos la cuenta, que nos resultó incluso barata para los precios que se manejan en esta ciudad, y con el estómago bien lleno nos dirigimos al primer rincón del barrio a visitar. Se trata del Muro de Je T’Aime. Esta pared está ubicada en un pequeño jardín de una plaza, y tiene pintadas las palabras «Te quiero» en 250 idiomas diferentes.

Muro de Je T'Aime, París
Muro de Je T’Aime, París

Es típico tratar de buscar el idioma que te corresponda, y tomarte una foto con las palabras. ¡Por supuesto, nosotros lo encontramos!

Nos encaminamos después hacia el funicular, para tomarlo y subir hacia la parte alta del barrio. Se paga con un ticket t+, y es un trayecto super corto, pero es una experiencia curiosa que nos recordó a los elevadores de Lisboa.

El funicular nos deja justo delante de la Basílica del Sagrado Corazón, a la que entramos. La visita a la basílica es gratuita, no así a la cripta y el domo, que decidimos no visitar. De su interior nos gustó mucho la pintura en el techo sobre el altar.

Sacré Coeur, París
La basílica del Sagrado Corazón, vigilando París desde lo alto

Saliendo de la basílica encontramos la segunda opción para ver una panorámica de París de forma gratuita, las escaleras y el mirador frente al Sacré Coeur.

En nuestro caso el tiempo no acompañaba mucho, lloviznaba y había niebla, así que las vistas no eran todo lo buenas que podían haber sido y una vez más nuestras fotos no merecen la pena. Aún así, disfrutamos durante un rato del panorama.

La siguiente parte de la tarde la dedicamos a perdernos por las calles y plazas del barrio, deteniéndonos en la Place du Tertre y sus artistas. Allí compramos a un simpático japonés una pequeña acuarela que esperamos que sea la primera de una colección de los distintos sitios que visitemos a partir de ahora.

Aprovechando un descanso de la lluvia, decidimos bajar a la parte inferior del barrio por las escaleras y jardines, para tener otro punto de vista por la zona.

Consejo: Ya que hay que subir y bajar para visitar el Sacré Coeur y alrededores, recomendamos hacer un trayecto en funicular y el otro a pie.

Macarons variados
Macarons variados

Estábamos cansados y queríamos hacer tiempo para cenar por la zona, así que tras visitar un par de tiendas de pastas, chocolates y macarons (y por supuesto probar alguno), encontramos un Pret a Manger y pasamos a merendar y entrar en calor. Aprovechamos también este rato para terminar de planificar nuestros próximos días en Disneyland París.

Para bajar la merienda nos dirigimos hacia el Moulin Rouge y la zona de alrededor. Se trata de una zona repleta de espectáculos de cabaret y de adultos, tiendas eróticas y todo tipo de negocios similares, por lo que si viajáis con niños quizás es preferible visitar esta zona más temprano.

Moulin Rouge, París
Moulin Rouge

En nuestro caso ya era tarde y los escaparates y neones brillaban a potencia máxima.

El sitio que escogimos para cenar nos vino nuevamente recomendado, esta vez por su peculiaridad, y no es para menos. Se trata de Le Refuge des Fondues, un local enano que no deja indiferente.

Para comenzar, las paredes están completamente pintadas, firmadas y forradas entre otras cosas de billetes de todos los rincones del mundo. ¡Ni el techo se salva!

El caótico Le Refuge des Fondues de París
Le Refuge des Fondues

Las mesas están distribuidas de forma corrida para aprovechar bien el espacio, y no hay sitio en los extremos para entrar. ¿Cómo nos colocamos entonces unos frente a otros? Pues pasando sobre la mesa, con ayuda de una silla y un camarero. Un show al inicio de la cena y un show aún mayor al final, porque otra de las peculiaridades de este lugar es que sirven el vino en biberones.

Biberon de Le Refuge des Fondues
Biberon de vino, curioso cuanto menos

Es un vino muy normalito, pero con la tontería (una guarrería si lo piensas fríamente, pero tiene su gracia en la situación) acabas tomando uno detrás de otro y la agilidad se pierde.

A esta ecuación tenemos que sumar también que en el local hace bastante calor con tanta fondue encendida… Una bomba de relojería.

El menú, ya que allí no está explicado en ningún sitio, cosa que no nos gustó, vale 23€ por persona. Está compuesto de:

  • Entrantes variados
  • Fondue de pan y queso para dos
  • 1 biberón por persona
  • Postre. De este punto no estamos seguros, decidimos no tomarlo pero luego intuimos que estaba incluido.

Las bebidas fuera de menú valen 4€, así que la cuenta para dos personas puede estar entre 55€ y 65€.

El último detalle curioso del sitio es que la cuenta no viene en un ticket o similar, si no que uno de los camareros te escribe el importe en el mantel de papel, ya que con el ruido es imposible enterarse de palabra.

Nos resultó un lugar muy peculiar, interesante para una cena muy loca y diferente.

Al salir del local tomamos el metro de vuelta al apartamento, una ducha y a dormir, que al día siguiente comenzaba nuestra segunda mitad del viaje en Disneyland París.


Os dejamos a continuación el mapa del cuarto día. Recopila sitios de interés, restaurantes, rutas a pie y en transporte público. Haciendo click en cada punto se puede ver la dirección exacta y datos de contacto de cada lugar.


Aquí termina el diario de este viaje, ya que los cuatro días posteriores los pasamos en Disneyland París. No nos parece que pueda ser interesante relatarlo más allá del post de información y consejos del parque.

Esperamos que os haya servido de ayuda, y cualquier duda ya sabéis que podéis consultarnos en los comentarios, o contactarnos por correo y redes sociales.

¡Muchísimas gracias por leernos!

¡Nos vemos por el mundo! ¡A viajar!

Laura y Marcos



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